El espejo

No puedo contarlo como algo sorprendente; el espejo se ha incrustado en mi vida como un parásito. Ha suplantado mi ánimo, mi carácter. Lo tengo tirado en el suelo, bajo la mesa. No sé cómo lo dejé en ese lugar, pero da igual; esté donde esté, será un lugar preeminente. Camino por el salón sabiendo que está ahí, que a lo mejor yo estoy mirando la habitación desde el suelo, que a lo mejor hay otra escena patética que tengo que ahogar en más ginebra. No quiero mirarlo y no puedo parar de mirarlo. Sigue leyendo

Un cadáver bajo el naranjo

Libro Un cadaver bajo el naranjo

 

 

 

 

 

 

 

Un cadáver bajo el naranjo (2015), Editorial Point de Lunettes, Sevilla, galardonado con el  Premio Federico García Lorca en la modalidad de narrativa en el año 2014. Se trata de una colección de diez relatos cortos.

Fragmento de La caja:

No se hubiera imaginado ni siquiera que su pedido iba a llegar de aquella forma. Sonrió enigmático y se acercó a la caja, le echó un vistazo y salió a buscar una taza de té. A la vuelta, colocó el té sobre el escritorio, echó el azúcar, y dio un sorbo. Se giró para observar la caja y pensar cómo lo iba a hacer esta vez.

Paciente, se levantó y dio un par de vueltas al paquete, examinándolo. Tenía que sacarlo de allí. Levantó la mirada. La puerta estaba demasiado lejos. La ventana parecía la mejor opción. Apoyó las palmas de sus manos en el costado de la caja y la empujó hacia el escritorio, que estaba junto a la ventana. Era recia, el embalaje no cedía ante la presión de sus manos, como si estuviera llena de algo sólido que se ajustaba perfectamente a las dimensiones del continente. Poco a poco la caja empezó a arrastrarse. Cuando apenas había avanzado medio metro sobre la alfombra, se detuvo y la miró.

Era más grande. La caja había crecido al menos diez centímetros. Se puso una mano en la cintura y otra en el mentón, pensativo. Calculó de nuevo la distancia hasta la ventana y la puerta. Definitivamente, la ventana seguía siendo la mejor opción.

Apoyó de nuevo sus manos sobre el paquete y lo empujó con más fuerza. Ésta vez estuvo seguro de ver cómo la caja se estiraba. Cerró los ojos y deseó que cuando llegara a la ventana, las dimensiones no hicieran imposible el desalojo.

Presentación de “Un cadáver bajo el naranjo”

Minientrada

Presentación de “Un cadáver bajo el naranjo”

Tendrá lugar el próximo día 25 de Febrero a las 20:00 aproximadamente, en el Palacio de La Madraza, en la calle Oficios de Granada, junto a la capilla, y correrá a cargo del profesor Juan Varo Zafra. Como publiqué en su día, el libro fue premiado con el Federico García Lorca de la Ugr, lo cual es todo un honor para mí.

Juana de Ibarbourou y el tópico Collige virgo rosas

Juana de Ibarbourou
Collige virgo rosas

«Rose, oh reiner Widerspuch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.»
RILKE: Epitafio (1925)

La genuinidad de la poesía de Juana de Ibarbourou hace que su lectura genere continuas ocurrencias acerca de cómo abordar un comentario de su escritura. Cabe señalarlo como peculiaridad: no es una poesía ceñida a una meta estética estrictamente acotada, tampoco una poesía enfocada en cultivar preceptos delimitados que generen dos o tres rasgos de loable originalidad que distingan a un poeta frete a la crítica.
No, la poesía de Juana de Ibarbourou se abre plenamente ante el lector; florece, como lo hacen tantos motivos en sus versos. Podemos afirmar que su poesía es transgresora, y a la vez decir que su intención (al menos no en primera instancia) no era la transgresión, sino lo estético. Es por eso que la transgresión en Juana de Ibarbourou es natural y también florece, franqueando límites en todos los aspectos de la poesía. Transgrede no porque sea su cometido, como ocurriría en algunas vanguardias en las que asistimos a la desafortunada transgresión por la transgresión, sino que la poesía de Juana de América fatiga el recipiente poético heredado, como si se tratara de un postre leudado que se desborda, por todas partes, de un molde que no alcanza a contenerlo, y que parece, como ya hemos señalado, florecer.
Es por eso que al acercarnos con actitud crítica, uno no sabe en qué aspecto de esa subversión tácita concentrarse. El cromatismo, la luz, el agua, y hasta el propio ritmo de los versos son testigos de este desbordamiento de los límites; cuánto más en esa aparición reiterada (y preciosa) de la flor, que nos hace recordar, no de manera casual ni inconsciente, a la imagen de la virginidad, y que es usada sin embargo como metáfora del producto de la feminidad realizada con toda su plenitud y potencia.
Personalmente, la imagen de la flor; esas rosas que florecen en sus manos, en su boca, en la noche, en la alegría, me parece un tema de una profundad tal que no basta con cuatro páginas, sino que haría falta toda una tesis doctoral (o varias) para tratar de esbozar al menos cómo aplica y desarrolla la poeta el motivo de la flor y en qué medida transgrede. Sigue leyendo

Diseño para Cazador en el bosque de Juan Pablo Molina

Recientemente, el diseñador colombiano Juan Pablo Molina diseñó una nueva portada para el libro Cazador en el bosque. El resultado ha sido precioso, como puede verse en la fotografía que adjunto. Focaliza la atención en el detalle vertebral del cuadro: el cuervo, presencia inequívoca de lo fatal, posado sobre el tocón. Preciosa, siempre es un gusto estas colaboraciones. Esperemos que pronto esté a la vista una nueva edición en la que el diseño de Juan Pablo sea la portada del libro.

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Juan Pablo Molina es un diseñador colombiano de 30 años que ha trabajado en el ámbito de publicidad. Actualmente se encuentra estudiando Dirección de Arte en Montevideo. Para consultar su trabajo y creaciones, su página  http://juanpamolina.dunked.com/

Premio Federico García Lorca de la Ugr, modalidad de narrativa

Recientemente, mi universidad, la Ugr, me honró concediéndome del premio Federico García Lorca, en la modalidad de narrativa, por un  nuevo libro de cuentos titulado Un cadáver bajo el naranjo. Aprovecho para hacer público mi profundísimo agradecimiento a la institución aunque no valga para hacer justicia al honor que ha sido figurar entre los condecorados, a los que felicito. De nuevo un premio gestado en Granada; señalo, como en el anterior, lo mucho que significa para mí que sea mi ciudad la que reconozca las humildes virtudes de lo que, con más voluntad que aciertos, hago.

Los detalles del libro me los guardo para cuando esté listo para darse a luz. Adjunto la nota de prensa en el que figuramos los premiados y el fragmento que seleccioné para que apareciera en el catálogo:

http://www.granadahoy.com/article/ocio/1792544/la/ugr/entrega/sus/premios/los/mejores/artistas/este/curso.html

LA CAJA

No se le ocurría quien podía haber entrado en su habitación a soltar aquel paquete y por qué. Atacado por el cansancio, se sentó en el sofá frotándose la cara con las manos y entonces recordó.

No se hubiera imaginado ni siquiera que su pedido iba a llegar de aquella forma. Sonrió enigmático y se acercó a la caja, le echó un vistazo y salió a buscar una taza de té. A la vuelta, colocó el té sobre el escritorio, echó el azúcar, y dio un sorbo. Se giró para observar la caja y pensar cómo lo iba a hacer esta vez.

Paciente, se levantó y dio un par de vueltas al paquete, examinándolo. Tenía que sacarlo de allí. Levantó la mirada. La puerta estaba demasiado lejos. La ventana parecía la mejor opción. Apoyó las palmas de sus manos en el costado de la caja y la empujó hacia el escritorio, que estaba junto a la ventana. Era recia, el embalaje no cedía ante la presión de sus manos, como si estuviera llena de algo sólido que se ajustaba perfectamente a las dimensiones del continente. Poco a poco la caja empezó a arrastrarse. Cuando apenas había avanzado medio metro sobre la alfombra, se detuvo y la miró.

Era más grande. La caja había crecido al menos diez centímetros. Se puso una mano en la cintura y otra en el mentón, pensativo. Calculó de nuevo la distancia hasta la ventana y la puerta. Definitivamente, la ventana seguía siendo la mejor opción.

Apoyó de nuevo sus manos sobre el paquete y lo empujó con más fuerza. Ésta vez estuvo seguro de ver cómo la caja se estiraba. Cerró los ojos y deseó que cuando llegara a la ventana, las dimensiones no hicieran imposible el desalojo.

Asíntota

Recientemente, aunque lo añado con algo de tardanza que no he podido evitar, la revista cultural digital Subverso publicó una serie de diez aforismos míos titulada como Asíntota. Es un honor para mí haber colaborado con la revista, gracias a la intervención de mi profesor Juan Varo Zafra al que le estoy muy agradecido, sin más dejo el enlace.

http://www.subverso.es/?p=2706

Rafael Guillén Itinerario poético en Granada

Me acerqué al Cancionero-guía para andar por el aire de Granada de Rafael Guillén, aún indeciso. Lo consulté (he de confesarlo) porque su título revelaba, a todas luces una opción certera para la elaboración del presente itinerario poético. Lo que me hizo decidirme por estos versos no fueron los versos (válgame la redundancia); lo que me convenció fue la introducción que adjuntó el poeta. Me avergüenza reconocerlo: espero que mis nada numerosas lecturas, limitadas más de lo que me gustaría por los escasos años de mi vida, no hagan que la siguiente aseveración resulte demasiado aventurada. En cualquiera de los casos, la expresaré: No debe haber descripciones de Granada más bellas que la que Guillén nos ofrece en la introducción. Ruego que se me perdone mi particular inclinación por la prosa, pero el poeta nos habla en la introducción de una Granada de miradores en los que en vano intenta refugiarse la tarde. De la humedad y la frescura que ya no cabe en los aljibes, y se derrama y rueda por el empedrado. Una Granada de casas, crujientes bajo el sol del medio día, de una luz que no parece externa, que surge como un latido en el interior de las casas, del fresco rumor de una fuente oculta… Estas imágenes elocuentes, poéticamente locuaces, que en pocas sílabas es capaz de evocar una Granada vernácula y propia, desde una perspectiva accesible sólo para el que ha nacido en su seno, está presente en la introducción pero contagia los versos contenidos en el libro. La poesía de Guillén es magistralmente elocuente, en este caso, métricamente sencilla, despojada de todo artificio y, al contrario de lo que debiera pensar cualquiera, también de toda afectación. No nos encontramos a un poeta emocionado que nos ofrece a la Granada de su corazón, no. Estos poemas son un cristal diáfano; reúne unas pocas palabras un aspecto inconfundible de la ciudad y nos lo entrega con toda su belleza, una belleza familiar y reconocible para el que ha recorrido sus calles, sus rincones, su luz y sus paisajes. Sigue leyendo

Alba

 

            Su piel era blanca, como las cumbres nevadas de Granada; los ojos, verdes como la vega; en sus labios estaba el granate frutal del castillo rojo. No, no había mujer mora o cristiana que encarnara de mejor manera la ciudad del suspiro nazarí. Alba, la cristiana que enamoró al sultán, y puso en peligro fatal el reino musulmán, llegó como cautiva con diecisiete años recién cumplidos. Convertida al islam, fue bautizada como Nur por intervención del propio sultán, quien le regaló un velo celeste ya que, según él, en su cuerpo sólo faltaba el azul raso del intenso cielo granadino. Sigue leyendo

Una jirafa de peluche

Con motivo de la Navidad 2013, el Centro Ecosociocultural Miguel Hernández de la Zubia me propuso escribir el siguiente cuento, con la intención de publicarlo y que fuera un regalo peculiar para la gente del pueblo. Mi hermano Juan Luís fue el encargado de ilustrarlo. Podrán encontrarse ejemplares gratuitos en el local. ¡Muchas gracias al Centro por la publicación! Sigue leyendo